Estudio Bíblico

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El juicio eterno (1).



ENSEÑANZA No. 43.

EL JUICIO ETERNO (1).



Objetivos de la enseñanza.
Mejorar nuestro entendimiento y comprensión acerca del significado del juicio eterno y sus implicaciones en la vida terrenal.
Exhortarnos a vivir vidas agradables delante de Dios como consecuencia del amor con el que El nos ha amado, y en concordancia con la vida para la cual El nos ha destinado en la eternidad.


Introducción.
La Biblia revela dos tipos de juicios distintos en sus consecuencias en el tiempo: uno es un juicio histórico o temporal, que no es completo, y el otro es el llamado “juicio eterno”.
En el primero, no todo pecado de los seres humanos recibe castigo en la vida presente, y no toda injusticia se corrige. Este juicio temporal sirve para recordarnos que hay un juicio eterno (Sal 73:12-20).
Pero viene el día del juicio, cuando todo hombre tendrá que dar cuenta a Dios de él mismo y de sus hechos, sean buenos o malos, para recibir las consecuencias eternas de ellos; éste último es el juicio eterno. Se le llama juicio eterno a aquel cuyo resultado tendrá como consecuencias implicaciones eternas.
Se trata del futuro día del juicio (Jn 6:39; Rom 2:15-16; 1 Cor 1:8; 5:5; Efe 4:30; Fil 2:16; 2 Tes 1:10; 1 Ped 2:12; 2 Ped 3:12; 1 Jn 4:17; Jud 6; Apo 6:17; 16.14).
Cristo mismo será el juez (Jn 5:22; 12:47-48; Hch 10:42; 17:31; 2 Tim 4:8).
Todos los hombres serán juzgados; no faltará nadie (2 Tim 4:1; Heb 12:23; 1 Ped 4:5). Hasta los ángeles serán sometidos a juicio (2 Ped 2:4; Jud 6).
Todos los aspectos de la vida serán revisados, incluidos “los secretos de los hombres” (Rom 2:16), “las intenciones de los corazones” (1 Cor 4:5), y “toda palabra ociosa” (Mat 12.36), por lo tanto incluirá todo el espectro de la experiencia humana (pensamientos, palabras y actos). La base del juicio lo constituirá la respuesta que cada persona dio a la voluntad revelada de Dios (en la Creación, en su conciencia y/o por la Palabra).
El juicio no estará limitado a los incrédulos aunque para ellos será un juicio para muerte eterna (Mat 7:22-23; 25:14–30; Luc 19:12–28; 2 Cor 5:10; Apo 20:12-15). Los creyentes también enfrentarán un juicio pero ese juicio será para determinar las recompensas que tendrán en la vida eterna (Heb 10:30, 1 Ped 1:17, 4:17, 1 Cor 3:12-15)
No habrá forma de eludir este juicio (Heb 9:27); es tan seguro como la muerte misma (Rom 2:3; Heb 10:27).
En ninguna parte se asevera más claramente este hecho que en la enseñanza de las parábolas de Jesús (Mat 13:24–30, 36–43, 47–50; 21:33–41; 22:1–14; 25:1–13, 31–46; etc.).


Principios del juicio eterno.
La Biblia revela 5 principios sobre los cuales se fundamentará el juicio eterno:
El juicio será conforme a la verdad (Rom 2:1-2).
No seremos juzgados conforme a lo que sabíamos de justicia, sino conforme a lo que practicábamos.
Nuestras vidas son libros abiertos delante de Dios (Heb 4:13).
Todas nuestras obras, buenas y malas, todos los secretos de nuestros corazones y toda la luz espiritual que tengamos, todo es gravado en los libros (Apo 20:12).
Solamente la sangre de Cristo puede borrar las obras malas.


18 Abr 2009