Estudio Bíblico

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Aceptación.



Venimos a este mundo sin nada (material ni emocional) y cuando nos vayamos, nos vamos a ir también sin nada. La aceptación, el reconocimiento, el respeto, la reputación, terrenales, etc., no sirven para ese viaje ni tienen valor alguno en el cielo. ¿Por qué, entonces, nos afanamos tanto por recibir y acumular esas cosas? Todo lo que recibamos o tengamos aquí es ganancia, no merecimiento.
 
Generalmente no olvidamos hasta donde Dios nos ha llevado o donde Dios nos ha puesto. Pero más importante aún es no olvidar de donde Dios nos sacó, porque el día que lo olvidemos, creeremos que nos lo merecemos, que merecemos lo que tenemos, y lo que es peor aùn, nos pondremos a juzgar y criticar a los demás.

Recordémoslo siempre: ni tu ni yo merecíamos salir de donde salimos, y por lo tanto, tampoco merecíamos lo que tenemos y donde estamos hoy. TODO, ABSOLUTAMENTE TODO, ES POR SU GRACIA INMERECIDA. (Adaptado de un post de Daniel Arévalo).
 
La gratitud trae consigo nuevas bendiciones. La soberbia trae consigo nuevas desgracias.
 
Gracias Jesús por despojarte de Tu gloria, hacerte hombre, morir por nuestros pecados y darnos vida eterna, salud, libertad, sanidad, santidad, bienestar, Tu Espíritu Santo y más, mucho más.

Gracias Jesús por abrir mis ojos para conocerte y darme el privilegio de servirte. Gracias, gracias, gracias, gracias, muchas gracias, Precioso Jesús.
 
Te amo, Jesús. Te amo por Tu magnificencia, por Tu grandeza. Ante Ti me veo insignificante; sin embargo, a pesar de lo grande y admirable que eres, puedo acercarme a Ti a cualquier hora del día o de la noche con la certeza de que estarás despierto y dispuesto a atenderme.

Te amo Jesús porque sin Ti no puedo vivir. Te amo porque eres inmensamente poderoso. Te amo por ser quien eres, no por lo que haces ni por lo que das. (Doris Caballeros).

23 Jun 2017
Referencia: Aceptación.