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Iglesia y transformación.



IGLESIA Y TRANSFORMACIÓN.



La Iglesia: el agente de transformación más poderoso en la tierra.

La Iglesia es, no solo la creación más poderosa de Dios sino que también es el agente de transformación de Dios en la tierra. No hay otro agente de transformación aparte de ella que Dios haya creado para la transformación del mundo.

Cada ser humano podemos y tenemos la autoridad dada por Dios, el Espíritu Santo morando en nosotros, para influir en la transformación de nuestro entorno inmediato (nosotros, familia, trabajo).
• Mat 13:33. “Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.”
• Mat 5:13-16. “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”

Pero solo la Iglesia (la suma de la acción de todos los creyentes como Cuerpo de Cristo) tiene la autoridad para transformar nuestras ciudades, provincias y naciones.
• Rom 8:19-21. “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.”
• 2 Cro 7:14. “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

Ni el estado, ni las organizaciones de estados, tienen la capacidad de transformar el mundo. Y la experiencia lo demuestra: hoy existen más naciones que nunca antes, y también existen más organizaciones de naciones que nunca antes (la ONU, la Comunidad Europea, la Liga Árabe, los Países no alineados, el Grupo Alba de naciones, etc.), pero la maldad, corrupción, violencia, inmoralidad, etc., en el mundo también está peor que nunca, al punto que mientras más el ser humano confía en sus propias organizaciones y estados, peor se pone la situación:
• Prov 16:25. “Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte.”
• Jer 17:5-8. “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo (confía en fuerzas y recursos meramente humanos), y su corazón se aparta de Jehová. Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.”

El mundo es creado por Dios y de Dios, y solamente Él establece las reglas de funcionamiento. El ser humano las puede descubrir y/o negar, pero no transformar. Y Dios en ninguna parte de Su Palabra estableció que el ser humano separado de Dios podría cambiar o transformar el mundo. Más bien estableció que todo intento en esa dirección sería solamente un fracaso tras otro:
• Sal 2:1-12. “¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira. Pero yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte. Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás. Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra. Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor. Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían.”


La situación en el mundo hoy.

Y el mundo de hoy evidencia ese fracaso en alcanzar el bien tal como está profetizado en la Biblia que sucedería. Basta ver diariamente los periódicos y las series estadísticas sobre la situación humana en los últimos cien años para darse cuenta del deterioro acelerado de la calidad de la vida en un mundo que decidió alejarse de Dios o buscar caminos aparte de los que Dios determinó en la búsqueda de la maximización del placer, el materialismo y el orgullo humano:
• Incremento desmedido de la pobreza (tuvo que crearse una sub-categoría de la pobreza para definir una nueva situación en el mundo, la pobreza extrema).
• Incremento desmedido de la violencia (hoy mueren en el mundo anualmente más personas por violencia “común” –delincuencial—que las que murieron en la última guerra mundial).
• Incremento desmedido de las guerras (hoy en el mundo hay más de 50 conflictos armados simultáneamente entre conflictos intra-nacionales e inter-nacionales).
• Incremento desmedido de la inmoralidad sexual: adulterio y fornicación (incremento de moteles), embarazos de adolescentes y madres solteras, divorcio, separación, paternidad y/o maternidad irresponsable, incremento significativo de la homosexualidad, lesbianismo, trasvestismo, bisexualismo, pedofilia, incesto, etc.
• Incremento desmedido de la corrupción, el narcotráfico, la injusticia, la trata de personas, la venta de órganos, la prostitución infantil, y un largo étcetera.

Y todo comienza a salirse de proporciones a partir de que el ser humano decidió maximizar su enfoque en erigirse en el “dueño” de su vida y de su propio destino, en el “dueño” de la verdad, en el reclamo de “sus derechos”, olvidándose del verdadero Buen y Santo Creador, Dueño y Señor de todo: Dios.

Ello, aunque siempre ha estado presente en la vida humana desde la caída, y en ciertos cilos ha tendido a maximizarse, en nuestra época comienza a incrementarse de manera desmedida con la aparición del darwinismo, el freudismo y el marxismo (finales del siglo XIX y principios del siglo XX), que desembocan en el humanismo secular ateo, el existencialismo y el liberalismo y neoliberalismo a mediados del siglo XX, que se entronizan y desarrollan como las “ideologías” dominantes en el mundo durante la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días.

El mundo ha tratado, sin éxito, de encontrar las raíces y buscar las soluciones de tal deterioro del mundo sin considerar lo que Dios dice al respecto, y a pesar de todas sus supuestas explicaciones y de enfocar todos los recursos, sapiencia terrenal y descubrimientos científicos –que hoy son mucho más numerosos cualitativa y cuantitativamente que en cualquier otra época de la historia humana—en la solución de las supuestas causas, no lo ha logrado ni remotamente, porque la situación, a pesar de algunas mejoras aisladas, a nivel global empeora irremediablemente. La razón de todo esto resulta obvio cuando vamos al Libro de los Libros, al Libro de la Verdad de Dios y nos encontramos no solo con Escrituras como las que hemos mencionado: Jer 17:5-8, Sal 2:1-12, sino también en Rom 1:18-31 que nos enseña, explica las raíces y las consecuencias acerca de la “escalera de la degradación humana” que hoy vivimos en la tierra:
• Rom 1:18-31. “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.”

Primero, la causa de la situación es que los seres humanos, en lugar de reconocer a Dios como Su Creador y Dios y Señor bueno, se rebelaron contra Él de una manera extrema e insolente (no solo no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que dijeron: “Dios ha muerto”, en vano es creer en Él, seguirlo, servirlo: darwinismo, freudianismo, marxismo), rechazándolo en su fuero interno, y peor aún, pública y masivamente. Y no solo lo rechazaron a Él sino que rechazaron Sus buenos principios (leyes, estatutos, mandamientos, preceptos), Sus buenos caminos (los guiados por el Espíritu Santo), Sus buenos planes y propósitos para la humanidad (planes de bien para darnos un futuro y una esperanza, las buenas obras preparadas por Él para que camináramos en ellas, Jer 29:11, Efe 2:10) y que nos conducirían a una “elevación” integral de la vida humana como la de la luz de la aurora que va en aumento hasta que llega a su mayor nivel durante el día (Prov 4:18).

La primera consecuencia de ello fue que se envanecieron en sus razonamientos y su corazón fue entenebrecido para encontrar las causas y soluciones del problema cuando se comenzó a presentar, y en lugar de volverse a Dios, se envanecieron en sus razonamientos aún más y levantaron al ser humano como su ídolo (“humanismo secular ateo”, “existencialismo”, “liberalismo”, “neoliberalismo”).

Y como siguieron sin reconocer la bondad y soberanía de Dios, dieron el siguiente paso en la “escalera de la degradación” y se incrementó desmedidamente la inmoralidad sexual en todas sus manifestaciones, primero heterosexual (hombre con mujer) y sus consecuencias (adulterio, fornicación, pornografía, madres solteras, paternidad y maternidad irresponsables, etc.): “la inmundicia, en la concupiscencia de sus corazones. de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos”.

Pero como a pesar de ello tampoco hubo arrepentimiento sino que la humanidad continuo en su camino erróneo separada de Dios, entonces entró en el siguiente nivel: el incremento desmedido de la inmoralidad sexual en sus manifestaciones homosexuales: homosexualidad, lesbianismo, bisexualismo, trasvestismo, (“sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza” –lesbianismo--, “los hombres...se encendieron en su lascivia unos con otros”--,) y otras formas de inmoralidad sexual: pedofilia, incesto, necrofilia, zoofilia, etc., y el incremento de las enfermedades de transmisión sexual, entre ellas el SIDA, cuya “explosión” (expansión) en el mundo se dio de la mano con el incremento de las relaciones homosexuales y el adulterio y la fornicación (“recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío”).

Sin embargo, por la ceguera en el corazón y el empecinamiento en seguir sus propios caminos, tampoco se arrepintieron y se volvieron a Dios y entonces aparece el siguiente paso: “una mente reprobada, para hacer cosas que no conviene, estando atestada de toda maldad”, y ante la persistencia de la falta de arrepentimiento, la última etapa: el pecado no solo se lleva a nivel individual sino que además la “sociedad”, o por lo menos una buena parte de ella, “se complacen con los que las practican”, legislando a favor de esas cosas (aborto, homosexualidad, lesbianismo, trasvestismo, bisexualismo, pedofilia, legalización de las drogas, etc.).


La respuesta de Dios al mundo de hoy.

Pero ante este panorama aparentemente desolador, surge imponente la figura de un Dios bondadoso, misericordioso, que aunque ha permitido todas estas cosas para que el ser humano sea consciente de su pecaminosidad e inutilidad para resolver sus propios problemas sin la ayuda de Dios, y se vuelva a Él de corazón (“convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio”, Jn 16:8), y que ha provisto una serie de medidas para rescatar a esa humanidad perdida en un último “avivamiento” antes de la Segunda Venida de Cristo cuando Él vendrá a juzgar, derrotar y someter la maldad en todas su manifestaciones (Apo del Cap. 6 al 19). Y para ello ha provisto a la humanidad, en este tiempo, de una provisión más abundante (donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, Rom 5:20) para que se vuelva de Sus malos caminos a los caminos de un Dios bueno, grande en misericordia y lento para la ira: Su Palabra, Su Espíritu Santo y Su Iglesia.

Su Palabra: hoy más que nunca el mundo tiene acceso a Su Palabra por cualquier medio: Biblias impresas, Biblias en el Internet, software especializado para el conocimiento y estudio de la Biblia, medios sociales de comunicación vía satélite e internet –escritos, radiofónicos, televisivos--, cantidad desmedida de libros y música cristiana, radios, televisoras, periódicos, etc.
• Sal 105:41-42. “Abrió la peña, y fluyeron aguas; corrieron por los sequedales como un río. Porque se acordó de su santa palabra dada a Abraham su siervo.”
• Sal 147:15. “Él envía su palabra a la tierra; velozmente corre su palabra.”
• Isa 48:17-21. “Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir. ¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar. Fuera como la arena tu descendencia, y los renuevos de tus entrañas como los granos de arena; nunca su nombre sería cortado, ni raído de mi presencia. Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos; dad nuevas de esto con voz de alegría, publicadlo, llevadlo hasta lo postrero de la tierra; decid: Redimió Jehová a Jacob su siervo. No tuvieron sed cuando los llevó por los desiertos; les hizo brotar agua de la piedra; abrió la peña, y corrieron las aguas.”

Su Espíritu Santo: el Señor prometió en Su Palabra que antes de la venida del tiempo del juicio de la maldad, Él enviaría una manifestación poderosísima de Su Espíritu (el Espíritu de Elías, Mal 4:5), que se derramaría masivamente sobre Su Iglesia (toda carne, Hch 2:17) para preparar un pueblo bien dispuesto para el Señor (Luc 1:17), que restaurará todas las cosas bajo la dirección del Espíritu Santo (Mat 17:10-11).
• Mal 4:5. “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.”
• Hch 2:17. “Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños;”
• Luc 1:17. “E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.”
• Mat 17:10-11. “Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.”

Su Iglesia (el remanente fiel): la Iglesia gloriosa, pura, limpia, santa, sin mancha y sin arruga que Él viene a recoger (Efe 5:25-27), la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo (Efe 1:22-23), un remanente fiel que no ha doblado sus rodillas ante los dioses del mundo (el placer, la codicia, el orgullo, 1 Jn 2:15-17).
• Efe 5:25-27. “así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.”
• Efe 1:22-23. “y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.”
• Esd 9:8-9. “Y ahora por un breve momento ha habido misericordia de parte de Jehová nuestro Dios, para hacer que nos quedase un remanente libre, y para darnos un lugar seguro en su santuario, a fin de alumbrar nuestro Dios nuestros ojos y darnos un poco de vida en nuestra servidumbre. Porque siervos somos; mas en nuestra servidumbre no nos ha desamparado nuestro Dios, sino que inclinó sobre nosotros su misericordia delante de los reyes de Persia, para que se nos diese vida para levantar la casa de nuestro Dios y restaurar sus ruinas, y darnos protección en Judá y en Jerusalén.”
• Isa 37:4. “Quizá oirá Jehová tu Dios las palabras del Rabsaces (el mundo con sus filosofías humanísticas ateas), al cual el rey de Asiria su señor (el diablo) envió para blasfemar al Dios vivo, y para vituperar con las palabras que oyó Jehová tu Dios; eleva, pues, oración tú por el remanente que aún ha quedado.”
• Rom 11:2-5. “No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.”
• 1 Jn 2:15-17. “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo (los baales). Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne (codicia, avaricia), los deseos de los ojos (pláceres de la carne, lujuria, comodidad), y la vanagloria de la vida (orgullo, arrogancia), no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.


El Rol de la Iglesia hoy.

La autoridad y el poder para la transformación de las naciones Dios se la entregó solamente a Jesús.
• Sal 2:7-9. “Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás
• Mat 28:18. “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.”
• Col 1:18-20. “y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.”

Y Él esa autoridad se la delegó únicamente a la Iglesia, a la que dotó también con Su Palabra y la ayuda y la dirección, enseñanza y poder del Espíritu Santo para realizarla.
• Mat 28:18-10. “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”
• 1 Tim 3:15. “para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.”
• Hch 1:6-8. “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

En consecuencia, nada va a pasar en la transformación del mundo hasta que la verdadera Iglesia del Dios Viviente (la Iglesia gloriosa –que manifiesta Su carácter--, santa –consagrada, dedicada, obediente--, sin mancha –sin contaminación con la codicia, los placeres, el orgullo del mundo--) se levante y decida cumplir con el mandato de Cristo de ir y transformar las naciones.


La necesidad de arrepentimiento.

Para ello, en primer lugar, la Iglesia debe arrepentirse de sus pecados (no el mundo, sino la iglesia), en primera instancia:
• Sal 119:59. “Consideré mis caminos, y volví mis pies a tus testimonios.”
• 1 Cro 2:13-15. “Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar;”

Y hay tres pecados fundamentales de los que la Iglesia de hoy necesita arrepentirse de manera prioritaria: el pecado de la contaminación con el mundo (codicia, placer, comodidad), el pecado de la indiferencia hacia lo que pasa en el mundo (la parábola del buen samaritano), y el pecado de la división (carnalidad que merma el poder espiritual).
• 2 Tim 3:1-5 (el pecado de la contaminación con el mundo). “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, ...calumniadores, intemperantes (sin dominio propio, indisciplinados en los caminos del Señor), ...impetuosos, infatuados (pagados de sí mismos, vanidosos, orgullosos), amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.
• Luc 10:30-34 (el pecado de la indiferencia hacia lo que pasa en el mundo; la iglesia se ha encerrado entre cuatro paredes). “Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó (representa al mundo), y cayó en manos de ladrones (las ideologías perversas, humanistas ateas), los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto (la situación actual de deterioro del mundo en todos los aspectos, principalmente el moral). Aconteció que descendió un sacerdote (la iglesia indiferente) por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, (la iglesia escapista) llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. Pero un samaritano (el remanente –la iglesia gloriosa--) que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él.
• 1 Cor 3:1-3. De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?




27 Feb 2014